domingo, 30 de noviembre de 2014

quisiera comentar un sueño que alggunas veces toca mi puerta. en el sueño estoy acostado con un chico lindo, un chico lindo que siente el mundo, esos que lloran lagrimas tan espesas que arman surcos sobre sus hermsas caras. este chico lindo y yo compartimos algunas heridas que nos da la vida sin preguntar, eso nos imanta los cuerpos de una manera violenta y adiente. ¿ viste cuando te arde el cuerpo de tanta pasion? asi. en el cesped de un campo que no existe nos comemos la boca, y nos reimos porque los gordos putos como nosotros siempre tenemos hambre, nos comemos la boca poniendo en peligro la respiracion que nos diferencia, volviendonos una maquina unica de vapor humedo en la que explota toda idea de carne y piel distanciada. Nos comemos la boca buscando algo en el cuerpo del otro que ya a esta altura es puro recuerdo, urgamos con las lenguas carnosas y anchas, cada centimtro de aquellos paisajes internos que acabamos de descubrir, nos comemos la boca con este chico lindo, porque respirar colectivamente es mas facil, mas fuerte y la sensacion de estar vivos en un aqui y ahora ensalivado

en el sueño, nos besamos los ojos, y eso funciona como un umbral a una embriaguez que destruye cualquier conciencia que determine algun limite, es imposible distinguir el origen de la luminosidad que da color a sus ojos y a los mios, me siento un volcan y tambien la selva que siempre soñe ser, me siento golpeado por la magia que como estampida me arrolla cada vez que se llena mi boca de saliva.
saliva que me ahoga, y yo quiero morir ahogado, saliva que me alivia, que apacigua el llamdo de mi cuerpo,  saliva que me calma la sed despues de tanto tanto tanto, saliva que lubrica los pliegues de nuestros cuerpos gordos, saliva que sabe que todo debe brillar, saliva que me dice que este sueño con este chico lindo es una bendicion.
nos comemos la boca en un beso interminable que nos suspende del sentido de estar vivos. no se y no puedo decir mas nada. chicos lindos besos gordos, lenguas enormes, interminables, cortas y abultadas, sangre acelerada, la transpiracion que pulsa y moja cada mirada, perdida, caida, y las imagenes que giran.

En el sueño se revela tu nombre, y con lo que resta de este cuerpo mientras me pierdo en la fragmentacion de mi mismo, trato de escribirlo con el vapor que nos envuelve. No hay espacio para la memoria. Pero logro verlo irse en el aire conmigo, irse hacia el interior de mi cuerpo succionado por la primer respiracion que anuncia que ya es otro dia,

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