jueves, 11 de agosto de 2011


Ayer leer ese poema
Fue como sostener un trofeo
Como si hubiera estado en un podio,
Tirando champagne
Con un mameluco rojo de formula uno
Fue un momento
Duro un segundo
Sentir el brillo de la copa que sostenia en mis manos
Era la victoria
Sentí el olor de esas flores que te ponen alrededor del cuello
Senti los papeles caer del cielo
Eran rojos, azules, amarillos, verdes
También los había violetas rosados y celestes
Eran un monton
Y caian
Caian
Sentí eso
Lo sentí durante un instante tan intenso pero corto
Que distinto que es al tiempo de la tristeza,
del dolor,
esto duran mucho mas
pero igual, me alcanzo,
ese instante me alcanzo
fue como un espejismo,
como ver agua en un desierto
como ver arboles verdes en la barda
fue asi,
la felecidad como un espejismo
que te confunde,
te sorprende
miras fijo, y no esta
se fue
pero tenes el recuerdo,
o el dese de que haya sido real.

No me aguanto mas las ganas de comerte
Es que tengo tanta hambre
De comerte todo
Todo el cuerpo
Devorarlo
Sentri con cada mordisco
Con  cada bocado
El gusto de tu piel mientras mastico
Es que no sabes el hambre que tengo
Quiero comerte todo
Quiero devorarte
Quiero comerte esos
Restos de comida que caen en tu pecho
Quiero comerte hasta las pelusas del ombligo
Es que no sabes el hambre que tengo
Hambre tanto hambre
De tu cuerpo
todo
Devorarlo
Todo
Comerte las migas que te quedas en la barba
Probar esa boca y sentir el gusto de tus cigarrillos
Besarte
Besarnos tan fuerte
Hastas asfixiarnos
Hasta que no quede aire
Hasta sacarte el ultimo aliento

martes, 9 de agosto de 2011

No sé si esta lloviendo
 o si soy yo,  
que lloro con la misma furia
con la que esta tormenta rompe el cielo.
no sé.
Siento una herida que corta sin vueltas la mitad de mi cuerpo
Soy un cuerpo partido
en dos,
o quizás mas partes.
Tampoco sé.
Más de una vez soñé con arrojarme al vacío.
Pero sobre todo,
con arrojarme a los autos
en la mitad de esa calle tan hermosa
donde los arboles se mueven y
bailan amables y cálidos con el viento.
Morir ahí.
En esa calle, donde el viento también mueva mi pelo,
como sacude casas en forma de tornado.
Quisiera morir ahí,
respirar fuerte.
Todo.
El último aire del mundo.
Pero no puedo.
Solo puedo caminar por esa calle,
fumar cigarrillo tras cigarrillo
en cada esquina.
Solo puedo ensayar mi caída.
No puedo morir.
Y no sé porqué.
¿Qué me mantiene vivo?
¿Me mantiene el amor?
¿Tu nombre?
No creo, porque no sé quien sos.
No sé incluso si serás, alguna vez.
¿Qué me mantiene vivo?
¿El miedo?
¿Me mantiene vivo el miedo?
¿A que le temo?
Le temo a morir?
¿A tu cuerpo?
¿Al mío?
¿A ese curso violento  salvaje atractivo adicto del deseo?
¿Temo ser arrollado por  el deseo?
¿Le temo a la incertidumbre del después?
¿A ese después de cada respiro ,
a lo que continua cuando acabo?
¿ Le temo a la negación de tu abrazo, o
a la falta de tu calor cuando arda de frio pidiendo que alguien me devuelva el sentido?
¿O será eso?
Temo, temo por la fragilidad,
por no saber si esto que estoy siendo me lleva hacia algún lugar.
No sé si hay lugar.
¿Porque no puedo morir?
¿Qué me mantiene vivo?
Sé que hay algo,
y no es instinto.
Se que hay algo porque lo he visto en los ojos de algunas personas.
Pero no sé qué es.
¿Me mantiene vivo la esperanza?
¿Esperanza de qué,
de alcanzar qué?
¿Tengo fe,
creo en dios?
¿Me mantienen vivo las mentiras?
O será este secreto que cargo como la peor cruz
que me raja la espalda sin tregua
que me abre la carne y me obliga a decir
A pronunciar mi vida 
como una herida
¿Es este secreto,
 esta vergüenza la que me mantiene vivo?
¿Me doy lastima?
¿Me mantiene vivo la soledad y
estas ganas obstinadas de hacerle el culo?
¿Me mantiene vivo todo el semen que no derrame y
que descansa prometiéndome tardes de sol,
vicio
y alegría?
¿Qué no me deja morir?
¿Qué me mantiene vivo?
¿El hambre,
la inercia?
No sé.
¿Es el amor de mi gata,
de mis amigas?
¿Estas distancias conmigo mismo?
¿El placer del castigo,
el placer de la victoria ,
de la destrucción de lo que han hecho de mi?
¿El placer de tu boca?
¿El placer a secas?
¿Qué es?
¿Qué es lo que no me deja irme,
descansar
en esa calle infinita de arboles con flores
de arboles testigos
de flores que me prometen primaveras eternas?
¿Qué hace que todavía siga sosteniendo este cuerpo gordo,
tan gordo como caliente,
tan caliente como débil,
y tan débil como amenazante?
¿Será este poema?
¿Será esta pregunta?